La Princesa de la Luz Brillante

Taketori Monogatari es un cuento del siglo X sobre la princesa Kaguya.

untitled La antigua leyenda explica que un anciano cortador de bambú llamado Taketori-no-Okina, recolectando brotes de bambú en un bosque se encontró con uno que tenía una especie de luz en su interior. Al acercarse, vio dentro a una preciosa niña, Taketori decidió recogerla y llevarla a su casa.

- Mira lo que he encontrado – dijo llorando el anciano mientras le mostraba a la pequeña niña que encontró dentro del bambú a su esposa.

La viejita respondió:

- Ciertamente son los dioses los que nos han mandado a esta encantadora niña.

Decidieron quedarse con la niña y la llamaron Kaguya-Hime (Princesa de la Luz Brillante).

La pequeña niña creció muy rápidamente y con el tiempo se volvió muy hermosa. Cuando el anciano o su esposa estaban cansados o de mal humor, solo les bastaba ver a la niña para sentirse bien nuevamente.

Ellos vivían muy felices con Kaguya Hime, a la que querían como si fuera su propia hija. Además, desde el mismo día en que había encontrado a la pequeña, siempre que Taketori cortaba un bambú encontraba oro dentro de él. Gracias a esto, pronto se hizo rico y pudo permitirse el lujo de construir una gran casa en la que vivir cómodamente con su ancianakaguya-hime esposa.

Cuando Kaguya Hime creció, se convirtió en una mujer de gran belleza, que se hizo muy famosa en todo el mundo por su elegancia y hermosura, a pesar de que el anciano no permitía que su preciosa princesa saliera de casa. Cinco príncipes llegaron a su casa para pedir la mano de Kaguya en matrimonio. Pero ella era reacia a casarse, así que les propuso a sus pretendientes varias tareas imposibles para llevar a cabo antes de conseguir casarse con ella.

A su primer pretendiente, Kaguya le encargó traer el caliz sagrado de Buda que se encontraba en La India. Al segundo príncipe le encargó recuperar una legendaria rama hecha de plata y oro. El tercero tenía que intentar conseguir al legendario vestido del ratón de sol que se dice que está en China. Al cuarto le pidió que le trajera una joya de colores que brillaba al cuello de un dragón. Al último príncipe, le encargó una concha preciosa que las golondrinas guardaban como un tesoro. Esto desilusionó mucho a los pretendientes, pues la princesa les había pedido objetos que nadie sabía si existían realmente. Aún así decidieron intentarlo.

Kaguya_Hime-42e36 Un día, llego el primer hombre y trajo la taza de Buda que la princesa había pedido, pero pronto Kaguya descubrió que no había ido realmente a la India como ella lo pidió, sino que en su lugar le había traído una taza sucia de un templo cerca de Kyoto. Cuando la princesa lo vio, supo inmediatamente que esta no era la taza de Buda.

El segundo no tenía idea de donde podría encontrarse una rama de plata y oro, por lo que decidió ordenárselo a unos joyeros. Cuando los joyeros fabricaron la rama, él se la llevó a la princesa. Era una rama de plata y oro tan maravillosa que ella pensó que realmente se trataba de lo que había pedido y pensó que no podría escapar del matrimonio con este joven… de no ser porque los joyeros aparecieron para reclamar al pretendiente su dinero. De esta manera la princesa comprendió que esta rama no era la verdadera y por consiguiente no era lo que ella había pedido.

El tercer pretendiente, a quién se le había pedido el vestido del ratón del sol, les dio dinero a algunos comerciantes que iban a China. Ellos le trajeron una piel vistosa y le dijeron que pertenecía al ratón de sol. Se lo llevó a la princesa y ella dijo :sammmvv0

- Realmente es una piel muy fina. Pero la piel del ratón de sol no arde, aún cuando se tira al fuego. Probémoslo.

Y Kaguya tiró la piel en el fuego, y como era de esperar, la piel ardió.

El cuarto pretendiente era muy valiente e intentó encontrar al dragón por sí mismo. Navegó y vagó durante mucho tiempo, porque nadie sabía donde vivía el dragón. Pero durante una jornada, fue asediado por una tormenta en la que casi pierde la vida. La tormenta le impidió seguir buscandolo, así que regresó a su casa. De vuelta en su hogar, se encontró muy enfermo y no pudo volver con la Princesa Kaguya.

El quinto y último de los hombres buscó en todos los nidos, y en uno de ellos pensó que había encontrado lo que la princesa le había encargado; pero al bajar tan aprisa por la escalera, se cayó y se lastimó. Ni siquiera lo que tenía en su mano era la concha que la princesa había pedido, sino una golondrina vieja y dura.

De este modo todos los pretendientes fracasaron, y ninguno podría casarse con la princesa.

Un día, el Emperador quiso conocer la extraordinaria belleza de Kaguya Hime. En cuanto la vio, quedó prendado de la joven y le pidió que se casara con él y fuera a vivir a su palacio. Pero la princesa rechazó también su propuesta, diciéndole que era imposible, ya que ella no había nacido en el planeta y no podía ir con él.

Ese verano, cada vez que la princesa miraba la Luna, sus ojos se llenaban de lágrimas. Los ancianos estaban muy preocupados, pero la princesa guardaba silencio.

kaguya-hime-111222 Un día antes de la luna llena de mediados de agosto, la princesa explicó por qué estaba tan triste. Explicó que no había nacido en el planeta, sino que procedía de la Ciudad de la Luna, a dónde debía regresar en la próxima luna llena, y que vendrían personas a buscarla.

Los ancianos trataron de convencerla de que no partiera, pero ella contestó que debía hacerlo. Así que Taketori corrió en busca del Emperador, y le contó toda la historia. El Emperador, para evitar que la princesa Kaguya se marchara, envió a su casa una gran cantidad de soldados.

Pero en la noche de la luna llena de mediados de agosto, una intensa luz los cegó a todos y las gentes de la Ciudad de la Luna bajaron a por la princesa. Los soldados no pudieron combatir ni tratar siquiera de impedirlo, porque estaban cegados por aquella intensa luz y porque extrañamente habían perdido las ganas de luchar.

La princesa se despidió de sus padres, y les dijo que no deseaba irse, pero que tenía que hacerlo. También se despidió del Emperador por medio de una carta.

El desolado Emperador envió un ejército entero de soldados a la montaña más alta de Japón, el gran Monte Fuji. La misión era subir hasta la cima y quemar la carta que Kaguya-Hime había escrito, con la esperanza de que llegara a la ahora distante princesa.

Años después, de la Luna cayó la capa que la gente de la Ciudad de la Luna le había dado a la princesa Kaguya. Un monje, llamado Miatsu, se enteró de la historia de la princesa y fue a ver al Emperador. Le dijo que si alguna vez la luna llena aparecía más de lo debido, llevaran la capa al Monte Fuji y lo quemaran. El monje le dijo que la princesa Kaguya había recibido la carta que el había quemado , yjapon_fuji que se encontraba molesta por no haberse podido quedar en el planeta, por lo que había decidido convertir la Tierra en un lugar como la luna.

El Emperador le pidió al monje que sellara a Kaguya en un lugar del cual jamás pudiera salir.

La princesa Kaguya se enteró por medio de un susurro de un sirviente del palacio que estaba encargado de cuidar el espejo que la mantenía cautiva del hechizo y el engaño del Emperador, así que le pidió a uno de los habitantes de la Ciudad de la Luna que hiciera que del Monte Fuji cayera fuego, lava, cenizas y gases venenosos que causaran la muerte de la región entera. Esa persona así lo hizo, y tomando la furia de la princesa como componente principal, convirtió la montaña en volcán, que no hizo erupción debido a que la princesa no había acumulado suficiente rabia, por lo que habrían de esperar a que así fuera para que el volcán estallara.

Desde entonces las erupciones del Fuji , aunque escasas, han sido violentas, debido a la furia de Kaguya Hime.

Leyenda tradicional japonesa

Espero que os guste la primera parte de esta preciosa pieza titulada “La alondra que asciende” (The lark ascending) compuesta por Vaughan William:

 

La zorra y el espino – Esopo

ZORRA-Y-ESPINO Una zorra saltaba sobre unos montículos, y estuvo de pronto a punto de caerse. Y para evitar la caída,  se agarró a un espino, pero sus púas le hirieron las patas, y sintiendo el dolor que ellas le producían, le dijo al espino:

– ¡ Acudí a tí por tu ayuda, y más bien me has herido !

A lo que respondió el espino:

– ¡Tu tienes la culpa, amiga, por agarrarte a mí, bien sabes lo bueno que soy para enganchar y herir a todo el mundo, y tú no eres la excepción !

Nunca pidas ayuda al que acostumbra a hacer el daño.

Lohengrin – R. Wagner

Lohengrin-kitsch

Lohengrin es una ópera romántica en tres actos con música y libreto de Richard Wagner. Fue estrenada en Weimar el 28 de agosto de 1850.

Lohengrin fue un éxito inmediato. Se la considera la más «italiana» de las óperas wagnerianas, incluso se acostumbra a interpretar en concierto escenas y fragmentos de la ópera. Así, las partes más conocidas son los preludios del primer y tercer acto, el aria final de Lohengrin “In fernem Land” y la marcha y coro nupcial, que también se interpreta tradicionalmente en las bodas en algunos países occidentales.

El personaje de Lohengrin está compuesto para tenor lírico-heroico, Elsa para soprano lírico-dramática, Ortrud para una mezzosoprano dramática (aunque es también interpretada por sopranos dramáticas) y Telramund para barítono.

Lohengrin Según se narra en un poema épico del siglo XIII, y otras fuentes relacionadas con él, al morir el duque de Brabante, le solicitó a su única hija, Elsa, que se casara con uno de sus caballeros, Friedrich de Telramund.

Sin embargo, Elsa rechaza a Friedrich. Éste, indignado, se queja ante el Emperador, Enrique el Cazador, de que Elsa ha roto su promesa y luego la acusa, además, de haber matado a su padre. Ante esta acusación injusta y sin que nadie la defienda, Elsa rezará invocando ayuda. La oración hace que suene la campana del Montsalvat, en el reino del Grial, señalando que alguien está en peligro. Entonces, Lohengrin, un caballero del Grial, va a rescatarla con ayuda de un cisne mágico.

Lohengrin vence a Friedrich en un combate singular probando así la la inocencia de Elsa. Cumpliendo con las normas de la cortesía caballerezca, no lo mata aunque el emperador luego, lo condenará a muerte.

Lohengrin se casa entonces con Elsa convirtiéndose en el duque de Brabante. La condición era muy clara: ella jamás podría preguntar cómo se llama o dónde vive. El propio Grial había dispuesto que cuando alguno de sus caballeros salieran del reino del Grial, lo habrían de hacer en el más absoluto anonimato, de manera tal que si se descubriera su identidad estarían irreversiblemente obligados de regresar.

Pasados varios años, luego de tener unos cuantos hijos, Elsa no puede soportar la curiosidad. En el relato original, son las burlas de la duquesa de la Cleves las que la animan a romper el pacto (en la opera de Wagner lo hace por la insistencia de Ortud, la esposa de Friedrich). Finalmente, Elsa realiza la pregunta prohibida. Lohengrin debe pues, regresar a proteger el Grial, dejando a su dama sola, acompañada tan solo por su espada, su cuerno y su anillo como toda herencia para sus hijos.

La leyenda del bandido de Zamarrilla

En Málaga existe una cofradía se Semana Santa  titulada: REAL Y EXCMA. HERMANDAD DE NTRO. PADRE JESÚS DEL SANTO SUPLICIO STMO. CRISTO DE LOS MILAGROS Y MARÍA STMA. 03min DE LA AMARGURA y cuya sede es la Ermita de Zamarrilla, construida en el siglo XVIII.

Cuenta la leyenda que era Juan Zamarrilla un famoso bandido de Igualeja, en la Serranía de Ronda (Málaga).

Corría el año 1800, durante el reinado de Carlos III. Sus andanzas corrían de boca en boca; sus robos, sus delitos al frente de sus 50 hombres, de gustos caros y buenos caprichos, pero generoso y entregado a los pobres. De cada robo una parte la repartía entre los pobres de cada pueblo, y así su leyenda fue aumentando haciéndose cada vez más querido y admirado.

Su audacia crecía, e incluso sus tropelías ya llegaban casi hasta los límites de la capital, Málaga. Decidieron capturarlo, y mandaron en su busca a una partida de soldados. Pero nadie los ayudaba, y no los encontraban. Pasó el tiempo, y finalmente cerca de Antequera (Málaga)  consiguieron acorralarlo. Muertos todos sus hombres, sólo Juan Zamarrilla quedó vivo.

Huyendo se topó con una ermita en el monte. Dentro estaba María Santísima de la Amargura, la imagen que hoy se procesiona en bandoleros5Málaga. Los soldados rodean la Ermita, Zamarrilla se encierra dentro… Desesperado y devoto como era, se postra frente a la Virgen, y con lágrimas en los ojos le pide su perdón y su ayuda. 

Cuando ve que están a punto de entrar, el bandolero se oculta bajo el manto de la Virgen, muy pegado a ella. Los soldados entran… Pero no lo encuentran.

Después de un buen rato, extrañados por el misterio, se marchan, y allí queda, libre y a salvo Zamarrilla.

El bandolero sale de su escondrijo, se acerca a la Virgen, la mira con ojos de agradecimiento, y saca de su zurrón lo único que en ese momento ya le quedaba: Una rosa blanca. Cogiendo su propio puñal, lo clava con la rosa en el pecho de la Virgen, y entonces, atónito y con lágrimas en los ojos, asiste al milagro: La rosa blanca se tiñe en roja.

amargura “Los lindos pétalos blancos
que armiño y nieve semejan
se han teñido de carmín
cual si tintado se hubiera
con la sangre que María
vierte por las culpas nuestras”

Arrepentido, el bandolero ingresa como monje y vive dedicado a los pobres, pero cada año, en aquel mismo día sube hasta la Ermita a depositar su ofrenda de una rosa roja.

Pero un día, mientras pedía por los caminos, llevando esa rosa roja en la mano, es asaltado por otro bandido. Zamarrilla, ya viejo, pero aún con sus fuerzas, se enfrenta a él, pero sin poderlo evitar, recibe una puñalada mortal del bandido. Zamarrilla cae en tierra, y antes de morir, ve como antes sus ojos se le aparece La Virgen de Zamarrilla que le abre las puertas del Cielo…

Cuando levanta de nuevo su rosa roja para dársela a su Virgen, la rosa roja se torna blanca …

De: http://www.zamarrilla.es/

Los lobos y los carneros – Esopo

los lobos y el corderoIntentaban los lobos sorprender a un rebaño de carneros. Pero gracias a los perros guardianes, no podían conseguirlo. Entonces decidieron emplear su astucia.  Enviaron unos delegados a los carneros para pedirles que les entregaran a sus perros diciéndoles:

– Los perros son los causantes de que haya enemistad entre vosotros y nosotros. Sólo tenéis que entregárnoslos y la paz reinará entre nosotros.

Y los ingenuos carneros, sin sospechar lo que sucedería, les entregaron los perros, y los lobos, ya libres de los perros, se apoderaron sin problemas del rebaño.

Nunca le entregues a los enemigos, a los que te dan el apoyo y protección.

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