¿Por qué los nombres propios se escriben con la inicial mayúscula?

augustinus_252La razón se remonta a la época clásica cuando todo se escribía en mayúsculas. De hecho, la minúscula es un invento basado en la letra carolina de la época de  Carlo Magno, que nació por la necesidad de crear un alfabeto fácil de leer y escribir. Entonces se pasó a escribir en minúscula, pero se mantuvo la mayúscula para encabezar algunas palabras; en alemán, todos los sustantivos, mientras que en español y otras lenguas romances, sólo los nombres propios.

Esta convención data del siglo XII, cuando la mayúscula marcaba el inicio de un capítulo o párrafo y facilitaba la identificación de las personas citadas en transacciones y documentos. En el siglo XV, con el humanismo, el uso de la capitular se impuso para distinguir los nombres propios de los comunes iguales (Rosa/rosa).

La leyenda de Guzmán el Bueno

Alonso Pérez de Guzmán más conocido como Guzmán el Bueno nace en León el 24 de enero de 1256 y muere en Gaucín (Málaga) el 19 de septiembre de 1309, I guzman Señor de Sanlúcar de Barrameda, fue un militar y noble español al que se considera fundador de la Casa de Medina-Sidonia, pues, aunque nunca ostentó el título de Duque de Medina-Sidonia, fue él quien puso las bases sobre las cuales se asentaría a lo largo de los siglos dicha casa nobiliaria.

Cuenta la leyenda que Alonso Pérez de Guzmán, defendía la plaza de Tarifa (Cádiz), entonces sitiada por los benimerines de Marruecos. No encontraron los sitiadores la forma de vencerle por las armas y se apoderaron de su hijo Pedro Alfonso de 10 años, se lo presentaron a su padre ante los muros de la fortaleza y le conminaron a rendir la plaza o, por contra, darían muerte a su hijo. Y aquí surgió el hecho heroico, muestra de abnegación y lealtad, tras debatirse entre su amor paternal y la fidelidad prometida a su rey Sancho IV.

Guzmán el Bueno asomado a los adarves de la muralla se negó a entregar el sitio que el rey  le había encargado custodiar. Y para mostrar su determinación lanzó al campo agareno su propio puñal, mientras que según un antiguo romance exclamaba:

“Matadle con éste, si lo habéis determinado, que más quiero honra sin hijo, que hijo con mi honor manchado.”

Destacado triunfo de la palabra dada con el sacrificio de su hijo. Por ello, el rey le dio el sobrenombre de “El Bueno”, y el Señorío de Sanlúcar.

 

¿Por qué jugar ajedrez?

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El ajedrez es un deporte para dos personas llamadas ajedrecistas, y uno de los juegos de mesa más populares del mundo. Se podría decir que es un juego de xiàngqí guerra, perteneciente a la misma familia que el xiàngqí (ajedrez chino) y el shōgi (ajedrez japonés). Se cree que todos ellos provienen del chaturanga, que se practicaba en la India en el siglo VI.

Es un juego de ingenio, en el que el azar no interviene en absoluto y que requiere un importante esfuerzo intelectual. Cada jugador dispone de dieciséis piezas. Un jugador juega con las piezas blancas y otro con las negras. Cada grupo de piezas consta de un rey, una reina (o dama), dos alfiles, dos caballos, dos torres y ocho peones.

Se juega sobre un tablero dividido en 64 casillas de colores alternados (normalmente blanco y negro). El tablero se coloca ante los jugadores de tal modo que la casilla de la esquina situada a la derecha de cada uno de ellos sea blanca.

El objetivo del juego es capturar al rey del otro jugador. La captura no se completa nunca, pero una vez que el rey es atacado y no puede escapar, se dice que es un jaque mate y el juego finaliza.

El juego consiste en el movimiento de las piezas colocada cada una en una casilla diferente, siguiendo las reglas distinta para cada una de ellas.

Gana la partida el jugador que haya conseguido jaque mate al rey de su oponente o que su oponente se haya rendido.

Propósitos generales de la enseñanza del ajedrez

- Desarrollar en el individuo una actitud favorable hacia el ajedrez que permita apreciarlo como elemento generador de cultura.shogi

- Desarrollar en el individuo su potencial intelectual.

- Garantizar al individuo la adquisición de conocimientos, habilidades y destrezas básicas necesarias para la incorporación a la vida activa.

- Favorecer la asimilación de las características del ajedrez que contribuyen con el armonioso desarrollo intelectual, moral y ético de la personalidad.

- Priorizar la resolución de problemas. El aprendizaje orientado a la resolución de problemas les brinda la oportunidad de analizar, evaluar y proponer alternativas de solución a situaciones de la vida diaria.

Las habilidades que se adquieren jugando ajedrez

La capacidad de concentración, el ajedrez es un juego en el que esta habilidad resulta fundamental para poder tener un buen rendimiento, el jugador debe estar atento a los movimientos del contrario y las relaciones entre las figuras para no perder información relevante.

La capacidad de planificación, de prever los movimientos del contrario y de planificar los movimientos propios para establecer una estrategia para alcanzar la meta final.

Una buena planificación siempre implica una buena capacidad de control de los impulsos, por tanto este juego fomentará la reflexividad en contra de la impulsividad.

El razonamiento, la necesidad de valorar las relaciones entre las figuras, anticipar posibles movimientos del contrario implica el desarrollo de un potente razonamiento abstracto.

La percepción viso-espacial, visualizar el tablero en su conjunto, orientarse en el movimiento de las figuras y su disposición sobre el tablero.

Otro punto relevante, aunque no tan relativo a las habilidades cognitivas y común a la mayoría de juegos de mesa resulta la comprensión y respeto a los límites y normas del juego, aprendizaje que se debe trasferir al resto de juegos sociales y al aprendizaje social en términos generales.

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La leyenda del ajedrez

 

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Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo reinaba en cierta parte de la India un rey llamado Sheram. En una de las batallas en las que participó su ejército perdió a su hijo, y eso le dejó profundamente consternado. Nada de lo que le ofrecían sus súbditos lograba alegrarle.

Un buen día un tal Sissa se presentó en su corte y pidió audiencia. El rey la aceptó y Sissa le presentó un juego que, aseguró, conseguiría divertirle y alegrarle de nuevo: el ajedrez.

Después de explicarle las reglas y entregarle un tablero con sus piezas el rey comenzó a jugar y se sintió maravillado: jugó y jugó y su pena desapareció en gran parte. Sissa lo había conseguido.hindu_brahmin_mg65

Sheram, agradecido por tan preciado regalo, le dijo a Sissa:

- Sissa, quiero recompensarte dignamente por el ingenioso juego que has inventado.

El sabio contestó con una inclinación:

– Soy bastante rico como para poder cumplir tu deseo más elevado –continuó diciendo el rey–. Di la recompensa que te satisfaga y la recibirás.

Sissa continuó callado.

– No seas tímido –le animó el rey-. Expresa tu deseo. No escatimaré nada para satisfacerlo.

– Grande es tu magnanimidad, soberano. Pero concédeme un corto plazo para meditar la respuesta. Mañana, tras maduras reflexiones, te comunicaré mi petición.

Cuando al día siguiente Sissa se presentó de nuevo ante el trono, dejó maravillado al rey con su petición, por su modestia.

– Soberano –dijo Sissa–, manda que me entreguen un grano de trigo por la primera casilla del tablero del ajedrez.

– ¿Un simple grano de trigo? –contestó admirado el rey.

– Sí, soberano. Por la segunda casilla ordena que me den dos granos; por la tercera, 4; por la cuarta, 8; por la quinta, 16; por la sexta, 32…

– Basta –le interrumpió irritado el rey–. Recibirás el trigo correspondiente a las 64 casillas del tablero de acuerdo con tu deseo; por cada casilla doble cantidad que por la precedente. Pero has de saber que tu petición es indigna de mi generosidad. Al pedirme tan mísera recompensa, menosprecias, irreverente, mi benevolencia. En verdad que, como sabio que eres, deberías haber dado mayor prueba de respeto ante la bondad de tu soberano. Retírate. Mis servidores te sacarán un saco con el trigo que necesitas.

piezas ajedrzSissa sonrió, abandonó la sala y quedó esperando a la puerta del palacio.

Durante la comida, el rey se acordó del inventor del ajedrez y envió para que se enteraran de si habían entregado ya al reflexivo Sissa su mezquina recompensa.

– Soberano, tu orden se está cumpliendo –fue la respuesta–. Los matemáticos de la corte calculan el número de granos que le corresponde.

  El rey frunció el ceño. No estaba acostumbrado a que tardaran tanto en cumplir sus órdenes.

Por la noche, al retirarse a descansar, el rey preguntó de nuevo cuánto tiempo hacía que Sissa había abandonado el palacio con su saco de trigo.

– Soberano –le contestaron–, tus matemáticos trabajan sin descanso y esperan terminar los cálculos al amanecer.

– ¿Por qué va tan despacio este asunto? –gritó iracundo el rey–. Que mañana, antes de que me despierte, hayan entregado hasta el último grano de trigo. No acostumbro a dar dos veces una misma orden.

Por la mañana comunicaron al rey que el matemático mayor de la corte solicitaba audiencia para presentarle un informe muy importante.

El rey mandó que le hicieran entrar.ajedrez-para-nintildeos-clases-de-ajedrez_d2c5434f9_2

– Antes de comenzar tu informe –le dijo Sheram–, quiero saber si se ha entregado por fin a Sissa la mísera recompensa que ha solicitado.

– Precisamente para eso me he atrevido a presentarme tan temprano –contestó el anciano–. Hemos calculado escrupulosamente la cantidad total de granos que desea recibir. Resulta una cifra tan enorme…

– Sea cual fuere su magnitud –le interrumpió con altivez el rey– mis graneros no empobrecerán. He prometido darle esa recompensa y, por lo tanto, hay que entregársela.

– Soberano, no depende de tu voluntad el cumplir semejante deseo. En todos tus graneros no existe la cantidad de trigo que exige Sissa. Tampoco existe en los graneros de todo el reino. Hasta los graneros del mundo entero son insuficientes. Si deseas entregar sin falta la recompensa prometida, ordena que todos los reinos de la Tierra se conviertan en labrantíos, manda desecar los mares y océanos, ordena fundir el hielo y la nieve que cubren los lejanos desiertos del Norte. Que todo el espacio sea totalmente sembrado de trigo, y toda la cosecha obtenida en estos campos ordena que sea entregada a Sissa. Solo entonces recibirá su recompensa.

El rey escuchaba lleno de asombro las palabras del anciano sabio.

– Dime cuál es esa cifra tan monstruosa –dijo reflexionando–.

– ¡Oh, soberano! Dieciocho trillones cuatrocientos cuarenta y seis mil setecientos cuarenta y cuatro billones setenta y tres mil setecientos nueve millones quinientos cincuenta y un mil seiscientos quince (18.446.744.073.709.551.615) granos de trigo.

El rey se quedó de piedra. Pero en ese momento Sissa renunció al presente. Tenía suficiente con haber conseguido que el rey volviera a estar feliz y además les había dado una lección matemática que no se esperaban.

Salto difícil y sin peligro – Juan de Arguijo

Un loco, estando sentado a la ventana, rogó a un hombre honrado, que acaso pasaba por la calle, que subiese arriba, que tenía un negocio con él. Creyólo el gatos-perro-amigos2hombre y subió.

El loco cerró la puerta entrando y díjole que diese un salto de la ventana abajo, ci no, que juraba a Dios, que le había de arrojar por ella. El hombre apremiado de la necesidad, le dijo:

- Señor, saltar de esta ventana a la calle es cosa de poca dificultad y cualquiera lo hará. Otra prueba haré yo mucho más difícil, si usted me da licencia: que saltaré de la calle a la ventana.

Permitióle el loco que fuese a hacer la prueba.

El hombre, que se vió libre, pidióle desde la calle perdón y se fue a su casa, quedando el loco corrido de la burla.

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