¿Por qué el rey Baltasar es negro? (I) (para la diversidad)

El rey Baltasar, el que la noche de Reyes sube, con Melchor y Gaspar, a las casas para poner en los zapatos juguetes o carbón…, el rey negro amigo vuestro, no ha sido siempre negro. 300px-Sultan_mohemmed_ali

Me parece que alguno de vosotros no se lo cree … Os voy a contar cómo fue.

El padre de Baltasar se llamaba Joram. Era de piel blanca y tenía una barba de nieve, que le llegaba hasta la cintura.

La madre de Baltasar se llamaba Amaida. Era también blanca y tenía una hermosa cabellera negra.

Joram y Amaida vivían en el desierto. Tenían grandes rebaños de cabras y camellos y numerosos servidores que amaban a sus amos, porque eran buenos y generosos con ellos …

Sin embargo, el gran tesoro de Joram y Amaida no eran los rebaños, ni la tienda, ni los servidores, ni siquiera las joyas con que Amaida no eran los rebaños , ni la tienda, ni los servidores, ni siquiera las joyas con que Amaida se adornaba.4019338ba16c63a84ede5f715d374fc2_0_576x576_sultana-beduinos

Su gran tesoro era un chiquillo de ojos brillantes, que jugaba con la arena del desierto y montaba sobre las cabras, cuando pastaban en los oasis. Se llamaba Baltasar y era blanco, aunque tenía los ojos negros y brillantes.

Joram y Amaida eran los reyes de una tribu de beduinos. Como todos los beduinos, no tenían casa fija. Viajaban con sus rebaños de un sitio para otr, buscando buenos pastos. Cuando los entraban, plantaban allí sus tiendas. Al cabo de varios días, volvían otra vez a recorrer nuevas tierras.

Por la noche, la tribu de beduinos se reunía junto al fuego. Allí cantaban a coro, o uno de los ancianos contaba viejas historias.

Cuando todos se había retirado a dormir, Baltasar se tumbaba sobre la arena y se quedaba quieto mirando las estrellas.

Un día se le ocurrió que a dios tenían que darle pena los hombres. Él está  en el cielo tan feliz y los hombres en la tierra pasan frío y hambre, se les mueren los camellos y también pasan frío y hambre, se les mueren los camellos y también se mueren ellos. Y pensó  20076también que, tal vez, un día bajaría Dios a la tierra a consolar a los hombres.

En ese momento se asomó Amaida a la puerta de su cabaña y le llamó para que se acostase, y Baltasar corrió a la tienda.

A la mañana siguiente, Baltasar se despertó con la alegría de todos los días, y se dirigió al arroyuelo a lavarse. Por el camino iba recitando a media voz una oración que su madre le había enseñado.

Llegó al arroyo, y el agua fresca le terminó de despertar. Respirando fuerte, iba a volverse a la tienda cuando oyó que alguien lloraba entre unas palmeras que crecían junto al arroyo. Era Daliel, un chiquillo negro, que cuidaba los rebaños de sus padres:

-¿Qué te sucede Daliel?, le preguntó.

Pero Daliel no contestaba. Solamente le mirón con los ojos llenos de lágrimas.

(sigue)

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