hablando de ortografía,
quiso dar una lección,
y dijo que se escribía
con hache melocotón.
- Dispense usted que le tache
(replicó un hombre de seso);
para que pueda ser eso,
¿dónde se pone la hache?
- ¿En dónde? ¡En el mismo hueso!.
Vicente Rubio
Ayer José Luis realizó una acción cobarde al salir de clase. Pegó a un compañero más pequeño. ![]()
El profesor supo lo ocurrido. Llamó a José Luis y le dijo con cariño, pero serio y disgustado:
- Ven, José Luis y cuenta lo que hiciste.
- Don Fidel, él me quitó la cartera y no me la quería dar.
- ¿Y por eso le has pegado?, Hombre, hombre; las cosas no se solucionan a puñetazos.
- Sí, señor, tiene usted razón.
- Mira, José Luis, lo que has hecho es una mala acción, y no debe repetirse. Has abusado de tu fuerza y has dado un mal ejemplo a tus compañeros. Yo quiero que tú mismo te impongas un castigo.
. Sí, don Fidel, – dijo José Luis – reconozco que hice mal. Me dejé llevar de un pronto. Y yo mismo me impongo un castigo: me quedaré en clase por las tardes, a la hora de la salida, todo el tiempo que Ignacio tarde en venir a clase.
- Bien, José Luis, conocía tus sentimientos y sabía que ibas a ser generoso.
Un hombre perdió su hacha; y sospechó del hijo de su vecino. Espió la manera de caminar del muchacho exactamente como un ladrón.
Observó la expresión del joven como la de un ladrón.
Tuvo en cuenta su forma de hablar igual a la de un ladrón.
En fin, todos sus gestos y acciones lo denunciaban culpable de hurto. Pero más tarde, encontró su hacha en un valle.
Cuando volvió a ver al hijo de su vecino, todos los gestos y acciones del muchacho le parecían muy diferentes a los de un ladrón.
Fábula china
Sabemos que, para los egipcios, la pluma del avestruz o diosa de la verdad y de la justicia, representaba el principio de igualdad, por ser rectas, y el juez inclinaba
la pluma hacia el que tenía razón. Asimismo, en el Egipto faraónico nació la balanza y la espada. La primera representaba el equilibrio y la capacidad para sopesar los diferentes argumentos de las partes; en tanto que la espada es el poder y la autoridad para hacer cumplir las decisiones. La palmera, cuyo tronco es derecho y se eleva sin ramificaciones, fue el símbolo de la justicia en la iconografía cristiana.
En la Edad Media se empleaban varios animales, como el león, símbolo de la fuerza; la salamandra como virtud de la justicia; las garzas, las grullas y las cigüeñas eran el símbolo de la verdad porque acababan con la corrupción, representada por los reptiles y gusanos. También el caballo o la paloma figuraron entre los animales considerados justos. Pero incluso objetos como el compás y el cartabón, o el globo terráqueo, en alusión a su dominio universal, llegaron a representar a la justicia a lo largo de su historia.
En nuestros días, aún perduran la balanza y la espada (adornadas en ocasiones con un laurel), representadas a través de estatuas femeninas con los ojos tapados para significar que la justicia no mira a la persona sino al derecho, para que sea igual para todos. Aparece asimismo el número de la perfección absoluta, que es el XII por los doce Apóstoles, las doce tribus de Israel, las doce tablas de la ley, las doce puertas de Jerusalén celestial, los doce meses del año, las doce horas del día y de la noche, o los doce signos del zodiaco. En algunos casos figura el ojo que todo lo ve, para simbolizar el carácter divino de donde procede la Justicia, por ser la fuente de todo conocimiento verdadero y estar asociado con la racionalidad y la luz.
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Estoy segura de que todos los estudiantes de piano conocen o han conocido, al menos de nombre, a esta autor, e incluso habréis tocado partituras suyas como la que podemos oir en el vídeo (Sonatine Bureaucratique).
Muzio Clementi nació el 24 de enero en Roma, Italia, en el año 1752 y murió en Evesham con 80 años de edad, el día 10 de marzo de 1832. Su padre era orfebre y se dio cuenta del talento de su hijo cuando éste era muy pequeño. A los siete años, el pequeño Muzio fue enviado a un instructor de música.
El era tan buen alumno que dos años después ganó una posición como organista. Un rico hombre inglés, apellidado Beckford, quedó impresionado con el don de Clementi y decidió llevarlo junto a su familia en Inglaterra, donde recibió una excelente educación musical.
En 1770, Clementi hizo su primera presentación en el piano. En el año 1781 comenzó un tour por Europa, en el cual viajó a Francia, Alemania y Austria. En Vindabona, el Emperador Josef II preguntó a Muzio si quería inscribirse en un certamen musical con Wolfgang Amadeus Mozart. Clementi exhibió una composición propia, una sonata para piano con acordes en Si bemol Mayor, mientras que Mozart presentó unas deslumbrantes series de variaciones. Tal era la habilidad de ambos virtuosos compositores que el Emperador se vio forzado a declarar un duelo. Sin embargo, el tema principal de la sonata en Si bemol Mayor capturó la imaginación de Mozart, y diez años después la utilizó en la obertura de su ópera “La flauta mágica”. Este hecho amargó tanto a Clementi que cada vez que su sonata era exhibida, el compositor aseguraba que incluía nota inicial que había sido escrita diez años antes de que Mozart pusiera por escrito las primeras notas de la obra de Mozart.
Clementi es mayormente conocido por su colección de estudios para piano Gradus ad Parnassum, sobre la cual hace Debussy una divertida alusión en la obra “Doctor Gradus ad Parnassum” (el primer movimiento de su suite Children’s Corner). Del mismo modo sus sonatina pasaron a ser un estudio obligado para los estudiantes de piano, hasta pasado el siglo XX. Erik Satie, un contemporáneo de Debussy, bromearía con estas sonatinas (específicamente la Sonatina Op. 36 n° 1) en su Sonatine Bureaucratique.
Hacia el final de su vida, que transcurrió casi toda en Londres, se dedicó a la construcción de pianos.