Al salir la cabra de su establo encargó a su hijo el cuidado de la casa, advirtiéndole el peligro de los animales que rondaban por los alrededores con intención de entrar a los establos y devorar los ganados.
No tardó mucho en llegar el enemigo: ¡Un lobo horrible, amiguitos míos, un lobo!, que imitando la voz de cabra llamó cortésmente a la puerta para entrar.
Al mirar el cabrito por una rendija vio al feroz carnicero y, sin intimidarse le dirigió el siguiente discurso:
- Bien sé que eres nuestro mayor adversario y que, imitando la voz de mi madre, pretendes entrar para devorarme. Puedes marcharte, odiado animal, que no seré yo quien te abra la puerta.
Sigue el consejo de tus padres
y vivirás feliz toda la vida.


















noviembre 12, 2009 a las 4:19 am
Tu espacio es muy bueno, y quiero darte la enhorabuena….tremendamente didáctico y muy bien estructurado. Precioso. Muchas gracias por compartirlo.
Blanca
noviembre 12, 2009 a las 10:18 am
Hola Blanca:
Gracias por tus palabras.
Un saludo,
marzo 15, 2010 a las 11:00 am
[...] El cabrito y el lobo [...]
julio 26, 2010 a las 11:41 pm
MALO ,MALO ,MALO ,MALO