El maestro y el niño – La Fontaine

En esta fábula intento demostrar la presunción vana de un necio:

Cuando estaba jugando a las orillas del Sena, un niño cayó al agua, mas por gracia divina se hallaba allí un sauce con cuyas ramas se salvó el pequeño. Pasó por allí un maestro de poco entendimiento, y el infante gritó:linkswim2

– ¡ Auxilio que me ahogo !

Ante dichos gritos, el maestro se volvió, e imprudentemente y fuera de situación, empezó a sermonear al infante:

– ¡ Mira qué travieso, a dónde le ha llevado su locura !
¡ Gasta tus horas cuidando esta clase de prole !
¡ Desdichados padres, pobre de ellos velando a todo momento por esta turba inmanejable ! ¡ Cuánto deben padecer, y cómo lamento su destino !

Después de tanto hablar, saco al niño de las aguas.

Censuro aquí a muchos más de lo que se imaginan. Habladores y criticones y pedantes pueden reflejarse en el escrito anterior; cada uno de ellos forma un pueblo numeroso; sin duda el Creador bendijo esa prolífica casta.
¡ No hay tema sobre el que no piensen ejercer su habladuría! ¡Siempre tienen una crítica que hacer! ¡Pero amigo, líbrame del apuro primero, y después suelta tu lengua !

Antes de señalar los errores del prójimo, mejor primero ayúdalos a mejorar su situación.

La Alfombra Mágica de Aquilalá

Cuando era chiquita me contó mi abuelo, que en un país lejano llamado Bindum Bindeche, vivía un viejo tejedor de alfombras llamado Aquilalá.

viejo Para llegar a Bindum Bindeche, había que atravesar un gran desierto, seguir hasta unas montañas, pasar por una gruta oculta, subir a una nube verde y bajar frente a una puerta que no se veía.

Decían de él que tenía un solo ojo, que las manos las tenía en la frente y muchas cosas más, pero lo cierto era que Aquilalá era un anciano muy, pero muy, requete muy anciano, que solo tejía alfombras.

¡Pero qué alfombras! ¡Alfombras mágicas! aunque tu no lo creas. Te preguntarás porqué eran mágicas, pues con ellas podías volar. ¡Si, podías volar!.

¿Quieres saber que usaba para tejerlas? Las hacía con la lana de los Biribones, unos animalitos que solo se podían encontrar en la casa de Aquilalá, nadie mas los conocía.

Aquellos animalitos eran redondos como una pelota de fútbol, pero cubiertos de lana, tenían un gran pico curvo y diezalfombra-pinocchio-1 alas transparentes muy pequeñas. Además los Biribones cambiaban todas las noches de lana; se les caía la que tenían y le nacía otra nuevita de diferente color, por eso un día eran amarillos, otros rojos, otros azules. La lana eran tan suave y colorida y las alfombras diferentes a cuantas hayas visto.

Aquilalá nunca las vendía, siempre las regalaba,

Fue así que un día un señor que paseaba por Bindún Bindeche, vio por la ventana de la casa de Aquilalá, una de aquellas preciosas alfombras y exclamó maravillado; ¡que hermosa alfombra! ¡Como me gustaría llevarle una a mi nieta cuando regrese a Uruguay!

Aquilalá lo oyó , se asomó a la ventana y le dijo: “Se la regalo, llévesela a su nietita” y desapareció.

prince_of_persia_01Muy contento aquel abuelo regresó a su país con aquel regalo tan especial.

Su nieta lo esperaba muy contenta en el aeropuerto, se dieron un fuerte abrazo y luego le entregó el regalo.

La pequeña lo puso junto a su cama, quedaba lindísima. Esa noche, cuando la niña se fue a acostar se sentó primero en la alfombra pues era muy calentita; le pareció que se movía y pensó ¿será que estoy tan cansada que me mareo? pero la alfombra empezó a levantarse muy lentamente.

Ella entre asustada y curiosa se quedó quietita, entonces la alfombra la paseó por todo el cuarto.

”Bájame por favor alfombrita, si viene mamá se va a asustar” dijo la pequeña y la alfombra obedeció. ¡Qué nerviosa durmió esa noche, después de esa extraña experiencia.alfombra_ciudad2

A la mañana siguiente cuando se levantó, se sentó en la alfombra pero esta no se movió. “Habré soñando pensó” y se fue a jugar.

Ese mismo día, antes de acostarse, se sentó otra vez en la alfombra y esta comenzó a volar. Salieron por la ventana, recorrieron la rambla, después fueron al Parque Rodó y luego subieron a lo alto de la Montaña Rusa; la gente los miraba muy asombrada, después volvieron al cuarto.

La niña descubrió que la alfombra solo volaba de noche. También aprendió a decirle lo que quería. Si tocaba el verde la alfombra se apuraba, con el azul frenaba, con el amarillo subía y con el rojo bajaba.

Una noche en que el cielo estaba muy estrellado salieron a pasear, pero la alfombra no obedecía y cada vez iba más rápido, rapidísimo.

Pobrecita tenía mucho frío y estaba asustada, pero igual confiaba en su amiga.

Entonces en un abrir y cerrar de ojos la alfombra se detuvo junto a un viejito.

-”¡Que tal amigas!” saludó y enseguida se presentó: “Me llamo Aquilalá y este país se llama Bindum Bindeche”.

-¿Porqué vinimos hasta aquí” dijo aun con un podo de temor

Y el anciano le respondió:

- “la alfombra solo tiene permiso para traer aquí a una persona en toda su vida y que conozca mis secretos.”

”Yo tejí esta alfombra con lana de los Biribones” – dijo – y enseguida los llamó para que los conociera. Llegaron volando, sus alas transparentes dejaban ver todos 00042 los colores, algunos jugaban y picaban como una pelota.

¡De pronto una visión fantástica! aquellos animalitos empezaron a cambiar su lana y la nueva crecía muy rápidamente y de diferentes colores.

Cuando la lana dejó de crecer, los Biribones tomaron con el pico la que estaba caída y empezaron a hilarla para la próxima alfombra que Aquilalá tejería.

Aquella hebra de lana brillaba en la noche y volaba como si tuviera vida propia, así descubrió el secreto del vuelo de las alfombras.

Aquilalá dijo entonces: “ahora que conoces mi secreto debes regresar a tu casa.”

Feliz y deslumbrada por lo que había visto, se despidió de se nuevo amigo, de los Biribones que aun jugaban a su alrededor, se sentó en la alfombra y emprendieron el viaje de regreso. En un pif paf, llegaron a su casa, menos mal, porque en ese momento entraba su mamá al cuarto.

La pequeña guardó mucho años el secreto, hasta que un día muy viejita, me lo contó, lo que nunca me dijo fue que había hecho con aquella alfombra o donde la había guardado.

Ahora que conoces la historia de Aquilalá y los Biribones debes guardar el secreto y no contarle a nadie donde queda Bindum Bindeche.

Ya hemos hablado de A W. Ketelbey y conocéis su obra “En un mercado persa”. Esta pieza se llama “En la misteriosa tierra de Egipto”, ¿Crees que podría ser el país donde se encuentra Bindum Bindeche?, por lo pronto, oigamos esta preciosa composición.

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Deberes de los hijos

Por ley, tanto padres como hijos tienen deberes y obligaciones. No es algo opcional como parece ser que se piensa en general. Los hijos creen que somos los padres los que tenemos obligaciones para con ellos, pero ellos también las tienen para con sus padres.  Nosotros, los padres, debemos hacerles saber también sus obligaciones y deberes, y en muchas ocasiones lo dejamos pasar. Por si cabe alguna duda, aquí están los artículos que según la ley española, en su código civil, reflejan dichas obligaciones:aprendiendoaserpadres

Artículo 154

Los hijos no emancipados están bajo la potestad de los padres.

La patria potestad se ejercerá siempre en beneficio de los hijos, de acuerdo con su personalidad, y con respeto a su integridad física y psicológica.

Esta potestad comprende los siguientes deberes y facultades:

1.º Velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral.
2.º Representarlos y administrar sus bienes.
Si los hijos tuvieren suficiente juicio deberán ser oídos siempre antes de adoptar decisiones que les afecten.
Los padres podrán, en el ejercicio de su potestad, recabar el auxilio de la autoridad.

Artículo 155

Los hijos deben:

1. Obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad, y respetarles siempre.
2. Contribuir equitativamente, según sus posibilidades, al levantamiento de las cargas de la familia mientras convivan con ella.

Para ilustrarnos aquí tenéis un vídeo en el que habla de ellos uno de los mejores jueces de menores de España, Emilio Calatayud, que ejerce en Granada (España):

 

Palabras que dice Emilio Calatayud al final:

“Primero se llevaron a los comunistas, pero a mi no me importó porque yo no lo era; enseguida se llevaron a unos obreros, pero a mí no me importó porque yo tampoco lo era, después detuvieron a los sindicalistas, pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista; luego apresaron a unos curas, pero como yo no soy religioso, tampoco me importó; ahora me llevan a mí, pero ya es demasiado tarde.” (Bertolt Brecht, poeta y dramaturgo alemán)

El ratón, la comadreja y la gata – Leonardo da Vinci

“Cierta mañana quiso un ratón salir de su agujero pero, como era precavido, antes de nada dirigió un vistazo por los alrededores.

¡De buena había escapado, gracias a su previsión! tom jerry

- ¡Caramba, la comadreja a dos pasos de aquí!. Esperaré a que se marche, no vaya a servirle de almuerzo.

De repente llegó la gata gris con aire goloso y sin dar tiempo a la comadreja para escapar, saltó sobre su lomo, la apresó con los dientes y empezó a devorarla.

- ¡Vaya…! Estoy de suerte -murmuró el incauto ratoncillo-. Ahora ya puedo tranquilamente ir a dar un paseíto.

Y avanzó tan alegre y descuidado, moviendo con énfasis la cola.

Pero su libertad apenas duró un instante, ya que el pobre la perdió, juntamente con la vida, entre los dientes de la insaciable gata gris”.

“No confíes en quien ataca a tu enemigo pues puede hacer lo mismo contigo”.

El cerebro de los músicos

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