El ave extraordinaria – Leonardo da Vinci

Hace mucho tiempo, un viajero recorrió medio mundo en busca del ave extraordinaria.

Aseguraban los sabios que lucía el plumaje más blanco que se pudiera imaginar.
Decían además que sus plumas parecían irradiar luz, y que era tal su luminosidad que nunca nadie había visto su sombra.

¿Dónde encontrarla? Lo ignoraban. Desconocían hasta su nombre.
El viajero recorrió el bosque, la costa, la montaña.lumerpa

Un día, junto al lago, distinguió un ave inmaculadamente blanca.
Se acercó con sigilo, pero ella sintió su presencia y levantó vuelo.

Su sombra voladora se dibujó sobre las aguas del lago.
“Es sólo un cisne” se dijo entonces el viajero, recordando que el ave extraordinaria no tenía sombra.

Algún tiempo después, en el jardín de un palacio, vio un ave bellísima.
Estaba en una gran jaula de oro y su plumaje resplandecía en el sol.

El guardián del jardín adivinó lo que pensaba y le advirtió:
-Es sólo un faisán blanco, no es lo que buscas.

El viajero incansable recorrió muchas tierras, países, continentes…

Llegó hasta el Asia y allí, en un pueblo, conoció a un anciano que dijo saber dónde se encontraba el ave extraordinaria.

Juntos escalaron una montaña.
Cerca de la cumbre, vieron al gran pájaro incomparable.
Sus plumas, esplendorosamente blancas, irradiaban una luz sin igual.

-Se llama Lumerpa -dijo el anciano-. Cuando muere, la luz de su plumaje no se apaga. Y si alguien le quita entonces una pluma, ésta pierde al momento su blancura y su brillo.

Allí terminó la búsqueda.
El viajero volvió a su tierra, feliz, como si una parte de aquel resplandor lo iluminara por dentro.

Y aseguró que el plumaje de Lumerpa era como la fama bien ganada y el buen nombre y honor…

…que no pueden quitarse a quien los posee y que siguen brillando aún después de la muerte.

La bruja de la estirpe – Rafael Abalos

Rafael Ábalos regresa a manos juveniles en la secuela de ‘Grimpow’

El escritor malagueño retoma su personaje de mayor éxito en ‘La bruja de la estirpe’ (Montena) mientras trabaja en otros proyectos dirigidos al público adulto

Pablo Bujalance / Málaga | Actualizado 29.06.2009 – 05:00

Uno de los agravios que presenta la escritura infantil y juvenil es la imposible previsión de la reacción del público: “Nunca sabes si les va a gustar o no ni por qué”. Rafael Ábalos (Archidona, 1956) publicó hace cuatro años El camino invisible, el primer volumen de las aventuras de Grimpow, un personaje anclado en la Edad rafael ábalos Media con ansias de ilustración y demasiados obstáculos para lograr tal fin, y logró un éxito sin precedentes desde el panorama nacional en el género (En 1313 el joven Grimpow se encuentra un caballero muerto en la nieve, que desaparece misteriosamente. Entre sus pertenencias, una curiosa piedra que termina en su poder. A partir de ahí se inicia una aventura llena de enigmas, descubrimientos, etc) . Ahora, y tras un paréntesis rubricado en Kôt, novela aparecida en 2007 y ambientada en Nueva York, Ábalos regresa a las librerías de la mano del mismo héroe con La bruja de la estirpe, lanzado, como el anterior, por Montena.
Este escritor residente en Fuengirola, amable, de producción tardía y vocación sincera, escribió el punto final de Grimpow. El camino invisible sin atisbo alguno de continuación. Pero se dieron tres circunstancias que, después de darle muchas vueltas a la cabeza, le hicieron cambiar de idea: “El primero fueron los propios lectores, especialmente los más jóvenes; muchos me aseguraban que el final pedía una segunda parte, y esto me extrañó porque el final, por su carácter simbólico, era lo más adulto de la novela. El segundo fue una sugerencia editorial, lo que de por sí no habría sido suficiente pero la Abalos Rafael - Grimpowconsideré igualmente. Y el tercero fue la creación de un personaje, la Bruja de la Estirpe, que me aportaba los argumentos suficientes para desarrollar la historia de una manera atractiva para mí. Así que después de Kôt decidí hacerlo”.
La bruja de la estirpe presenta una estructura bastante más compleja que su predecesora, una fórmula que, para sorpresa del propio Ábalos, ha gustado mucho a los lectores más jóvenes. “A menudo, los elementos que más se corresponden al mundo de los adultos son los que más gustan a los jóvenes; sencillamente, no puede predecirse”, insiste el escritor. Algo así ocurre con los personajes: el protagonista, Grimpow, “está más solo, no tiene a su lado a tantos personajes residuales, y eso conlleva una actitud más adulta a la hora de tomar decisiones”. En cuanto a la bruja, “he querido crear una personalidad femenina que no hubo en El camino invisible. Más que una bruja al uso se trata de una mujer sabia, poseedora de conocimientos ancestrales y paganos que son considerados peligrosos en su época”.
En este péndulo entre lo adulto y lo infantil, Rafael Ábalos ultima estos días en su retiro de Guadix su siguiente novela, que entregará a la editorial en septiembre y que ya estará dirigida expresamente al público adulto. Se trata de una historia “protagonizada por dos periodistas y centrada en un determinado hecho periodístico, aunque el punto de vista de un niño vuelve a ser muy importante”. En cuanto a la posible respuesta del público adulto y las connotaciones negativas que a nivel de crítica puedan considerarse de su dedicación a los jóvenes, Ábalos recuerda a Michael Ende y Roald Dahl, “que, aunque también escribieron libros para adultos, no fueron tratados como los grandes autores que fueron por haber publicado obras juveniles. Pero éstas son las más difíciles: hay que hacer creíble lo increíble”.