Nace Salzburgo en 1908 y muere en Anif en 1989. Fue un director de orquesta austriaco. Reverenciado y detestado, siempre polémico, si hay un músico que
represente mejor que nadie la dirección orquestal durante el siglo XX, ése ha sido Von Karajan. Su gran su carisma, su forma apasionada de acercarse a la música, su capacidad única para arrancar las más brillantes sonoridades a la orquesta, su magisterio en la interpretación de las grandes obras del repertorio sinfónico y operístico romántico, con Beethoven, Tchaikovski y Richard Strauss a la cabeza, lo convirtieron en la batuta más popular y aclamada del pasado siglo.
Herbert von Karajan era hijo de una familia de la alta burguesía de Salzburgo, de ancestros griegos. Su tatarabuelo , Georg Johannes Karajanis, nació en Kozani, en el tiempo que el pueblo pertenecía al Imperio Otomano (hoy Macedonia Griega) y la dejó por Viena, trasladándose finalmente a Sajonia. Él y su hermano participaron en la fundación de la industria del vestido de Sajonia, y ambos fueron ennoblecidos por sus servicios por Federico Augusto I de ese modo se añadió el “von” a su nombre familiar. El nombre Karajanis se convirtió en Karajan.
Hijo menor del matrimonio del doctor Ernst von Karajan y Martha Kosmac. Karajan vivió la música desde muy pequeño ya que su padre era clarinetista aficionado y su hermano organista. El primer instrumento del pequeño Herbert fue el piano, en cuya práctica se inició en el prestigioso Mozarteum de su ciudad natal. Alentado por su maestro, se trasladó a Viena, donde su interés derivó hacia la dirección orquestal.
En 1940 se casa con Anita Gutermann que tenia ascendencia judía, situación que le causó más de un problema. Se casó tres veces. Con su tercera
mujer, Eliette, tuvo dos hijas. Eliette lo acompañó hasta el día de su muerte en Anif, a los 81 años.
En 1954, Von Karajan abandonó su formación londinense para aceptar la dirección de la Filarmónica de Berlín, la orquesta que siempre había querido dirigir y al frente de la que ya había debutado en 1938. Desde 1955 hasta 1989, cuando presentó su dimisión por motivos de salud, fue titular de esta formación, una de las más prestigiosas del mundo.
Con ella, así como con la Filarmónica de Viena, realizó sus mejores grabaciones discográficas, con un repertorio que abarcaba desde la música de autores barrocos, como Johann Sebastian Bach, hasta alguna incursión en el repertorio contemporáneo, con obras de Stravinski y la Segunda Escuela de Viena.
Aunque tras su muerte la calidad de su legado ha sido cuestionada por algunos críticos, lo cierto es que Von Karajan es, por derecho propio, uno de los mayores directores que ha dado el siglo XX.
Realizó más de 900 grabaciones y en el mundo ha vendido más de 200 millones de discos.

Sin duda conoceréis esta pieza, es la Marcha Radetzky compuesta por el padre de los Strauss, Johann Strauss y que forma parte siempre, como pieza culmen, del repertorio del Concierto de Año nuevo que se celebra en Viena (llevado siempre por eminentes directores musicales). Se toca en último lugar y la orquesta es acompañada por las palmas que tocan los espectadores, llevados por la batuta del director. En 1987 el Concierto de Año Nuevo fue dirigido por Karajan:
La Marcha Radetzky fue compuesta por Johann Strauss padre en honor al mariscal de campo austriaco conde Joseph Wenzel Radetzky, que en una serie de victorias, salvó el poderío militar de Austria en el norte de Italia durante la revolución de 1848-49.
La marcha alcanzó gran popularidad como expresión del nacionalismo austriaco. Pero cuando después de un tiempo Radetzky tomó parte en la represión del movimiento revolucionario en Austria, la marcha llegó a ser considerada como un símbolo reaccionario. Actualmente es famosa por ser interpretada, como he dicho antes, por Orquesta Filarmónica de Viena en el Concierto de Año Nuevo.