Daniel y las palabras mágicas (para fomentar la amabilidad)

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Te presento a Daniel, el gran mago de las palabras.

El abuelo de Daniel es muy aventurero y este año le ha enviado desde un país sin nombre, por su cumpleaños, un regalo muy extraño: una caja llena de letras brillantes.cute2138tm
En una carta, su abuelo le dice que esas letras forman palabras amables que, si las regalas a los demás, pueden conseguir que las personas hagan muchas cosas: hacer reír al que está triste, llorar de alegría, entender cuando no entendemos, abrir el corazón a los demás, enseñarnos a escuchar sin hablar.

Daniel juega muy contento en su habitación, monta y desmonta palabras sin cesar.

Hay veces que las letras se unen solas para formar palabras fantásticas, imaginarias, y es que Daniel es mágico, es un mago de las palabras.

Lleva unos días preparando un regalo muy especial para aquellos que más quiere. Es muy divertido ver la cara de mamá cuando descubre por la mañana un “buenos días, preciosa debajo de la almohada; o cuando papá encuentra en su coche un “te quiero de color azul.

Sus palabras son amables y bonitas, cortas, largas, que suenan bien y hacen sentir bien: gracias, te quiero, buenos días, por favor, lo siento, me gustas.

Daniel sabe que las palabras son poderosas y a él le gusta jugar con ellas y ver la cara de felicidad de la gente cuando las oye. Sabe bien que las palabras amables son mágicas, son como llaves que te abren la puerta de los demás. Porque si tú eres amable, todo es amable contigo.

Y Daniel te pregunta: ¿quieres intentarlo tú y ser un mago de las palabras amables?

Cuento de Susana Arjona Borrego.

Educar en valores: la amabilidad

Ser amable significa ser digno de ser amado, es ser cariñoso, afectuoso, gentil, cortés, agradable, servicial, afable, incluso gracioso y risueño, cualidades todas que deben ser formadas en los niños desde la más temprana edad.cortesia
Ser amable también es ser atento, brindar atención y respeto, sobre todo a los menos aptos, desvalidos, y necesitados.
La amabilidad no nace con el niño, éste es impulsivo por naturaleza, y a ser amable y cortés se aprende en las más diversas actividades de la vida cotidiana. Los niños asimilan las normas de comportamiento social en la medida que los adultos los entrenan y enseñan a comportarse de acuerdo con esas normas.
La amabilidad implica a su vez la igualdad, el tratamiento por igual a niños y niñas, y la delicada cortesía de unos a otros, por lo que han de aprender a ser corteses con todos los compañeros y compañeras, y ayudarles en todo momento.

Aprender a ser amable

El juego de roles, en el que es posible modelar las más diversas situaciones en las que esté implícito el ser valores_2 amable y cortés, es una de las vías más importantes para que los niños aprendan a ser amables y corteses. Pero no hay nada más efectivo que el ejemplo del adulto para enseñar las normas de la amabilidad. Por eso, los padres deben ser modelos a imitar de estas cualidades.

El niño puede aprender y a ser amable cuando:

- Cuida de su cuerpo y de su imagen. Lavándose las manos antes de comer, cepillando los dientes después de cada comida, alimentándose bien, etc.
- Considera los demás, el otro. Saludando a las personas conocidas, demostrando afecto a los compañeros de la escuela y a los amigos, llevando algún regalo a la profesora, compartiendo su material escolar, jugando sin peleas con sus compañeros, dando de comer a su mascota, agradeciendo a su madre por la deliciosa comida, acompañando a sus padres a la compra, ofreciendo ayuda cuando alguien la necesita.

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