La cigarra y la hormiga – La Fontaine (para la perseverancia)

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Cantó la cigarra durante todo el verano, retozó y descansó, y se ufanó de su arte, y al llegar el invierno se encontró sin nada: ni una mosca, ni un gusano.

Fue entonces a llorar su hambre a la hormiga vecina, pidiéndole que le prestara de su grano hasta la llegada de la próxima estación.

– Te pagaré la deuda con sus intereses; — le dijo –antes de la cosecha, te doy mi palabra.

Mas la hormiga no es nada generosa, y este es su menor defecto. Y le preguntó a la cigarra:

– ¿ Qué hacías tú cuando el tiempo era cálido y bello ?

– Cantaba noche y día libremente — respondió la despreocupada cigarra.

– ¿ Conque cantabas ? ¡ Me gusta tu frescura ! Pues entonces ponte ahora a bailar, amiga mía.

No pases tu tiempo dedicado sólo al placer. Trabaja, y guarda de tu cosecha para los momentos de escasez.

El pájaro y el niño – Juan Eugenio Hartzembuch

Un pajarillo
dieron a Blas,
niño travieso,pajaro y niño
buen perillán.
Átale un hilo,
le echa a volar,
y el prisionero
quieto se está.
Blas le decía:
-Torpe animal,
goza el permiso
que hoy se te da.
Largo de sobra
es el torzal:
vuelos bien altos
puedes echar.
-No, dice el ave,
que en realidad
ese bien luego
tórnase mal.
Tú de la pata
me tirarás,
siempre que el vuelo
quiera yo alzar.

No hay servidumbre
que aflija más,
que una con visos
de libertad.

Juan Eugenio Hartzembuch

Juan Eugenio Hartzembuch fue un escritor romántico español del Siglo XIX.

Hartzembuch Nació en Madrid el 6 de septiembre de 1806.

Su obra más célebre, basada en un tema legendario  fue Los amantes de Teruel, de 1837.

Escribió dramas históricos y comedias en verso; tres sainetes en prosa. Entre sus publicaciones, se pueden citar:  Las hijas de Gracián Ramírez (1831), Doña Mencía (1838), Alfonso el Casto (1841), La jura de Santa Gadea (1845), La madre de Pelayo (1848), La luz de la raza (1852), La redoma encantada (1839), Los polvos de la madre Celestina (1840), Las Batuecas (1843), y las fábulas.

Editó y prologó obras de Lope de Vega, Calderón de la Barca, Tirso de Molina y Alarcón. Fue miembro de la Real Academia Española, en 1847;  director de la Escuela Normal, de 1854 a 1862, y de la Biblioteca Nacional, de 1862 a 1875.

Murió el 2 de agosto de 1880 en Madrid

En la época de este autor, siglo XIX resurge con mucha fuerza en España lo que se ha dado en llamar “género chico”, es decir, la ZARZUELA. Os pongo una pieza de las más conocidas: El Coro de las niñeras de “Agua, azucarillos y aguardiente” compuesta por Federico Chueca, más adelante hablaremos de este mal llamado género chico.

 

 

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