hablando de ortografía,
quiso dar una lección,
y dijo que se escribía
con hache melocotón.
- Dispense usted que le tache
(replicó un hombre de seso);
para que pueda ser eso,
¿dónde se pone la hache?
- ¿En dónde?, ¡En er mismo hueso!
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hablando de ortografía,
quiso dar una lección,
y dijo que se escribía
con hache melocotón.
- Dispense usted que le tache
(replicó un hombre de seso);
para que pueda ser eso,
¿dónde se pone la hache?
- ¿En dónde?, ¡En er mismo hueso!
Utilizar un lenguaje adecuado
El tipo de lenguaje empleado al contar un cuento está relacionado con la edad que tiene nuestro hijo, sin embargo, en general, se recomienda que sea un lenguaje caracterizado por la simplicidad y la claridad. Eso servirá para favorecer la comprensión de la historia y evitar el cansancio o incluso el aburrimiento por parte del niño. ![]()
No interrumpir el desarrollo de la acción
En ocasiones, cuando “eso” de contar cuentos no se nos da del todo mal y disfrutamos con la narración tanto o más que nuestros hijos, corremos el peligro de recrearnos en ella. Eso supone que en vez de presentar los acontecimientos uno detrás de otro, lo que da un ritmo ágil y rápido a la historia, podemos caer en la tentación de interrumpir la acción lineal para introducir acciones secundarias o descripciones detalladas de algún aspecto o personaje no significativo ni relevante para el desarrollo de la historia. Es preferible seguir el hilo de la narración, de esa manera evitaremos aburrir y confundir a nuestro hijo, sobre todo si aún es demasiado pequeño para ver la diferencia entre información principal y secundaria.
El concierto nº 3 para violín de Mozart para relajarnos en la lectura: