El oso, la mona y el cerdo – Iriarte

Nunca una obra se acredita tanto de mala como cuando la aplauden los necios.


Un oso, con que la vida oso

ganaba un piamontés,

la no muy bien aprendida

danza ensayaba en dos pies.

Queriendo hacer de persona,

dijo a una mona: «¿Qué tal?»

Era perita la mona,

y respondió le: «Muy mal».

«Yo creo -replicó el oso-

que me haces poco favor.

Pues ¿qué?, ¿mi aire no es garboso?

¿No hago el paso con primor?»

Estaba el cerdo presente,  monkey1

y dijo: «¡Bravo! ¡Bien va!

Bailarín más excelente

no se ha visto ni verá».

Echó el oso, al oír esto,

sus cuentas allá entre sí,

y con ademán modesto,

hubo de exclamar así: cerdo

«Cuando me desaprobaba

la mona, llegué a dudar;

mas ya que el cerdo me alaba,

muy mal debo de bailar».

Guarde para su regalo

esta sentencia un autor:

si el sabio no aprueba, ¡malo!

si el necio aplaude, ¡peor!

La viola

La aparición de la viola como heredera directa de la viella de cuerda (la viella es como un violín cuyas cuerdas se ponen en vibración por medio de un teclado, el arco es reemplazado por una cuerda pulida y frotada con colofonia) supone un avance enorme en la historia de los instrumentos de arco. Nacida entre los siglos XIV y XV, su cultivo empieza ya a tomar valor artístico a partir de este último siglo.viella

Teniendo en cuenta que entonces los instrumentos contaban con cuatro variantes apoyando la extensión de las voces humanas, también en la viola existían distintos tipos.

En estos bellos instrumentos se acusa ya mucho la transformación que desde siglos anteriores venía haciéndose lenta y paulatinamente. En lugar de la llamada «rosa» (abertura practicada en la mitad de la tabla armónica o caja de resonancia al igual que el laúd, la vihuela, la guitarra, etc. o sea los instrumentos cuyas cuerdas se pellizcan o puntean), aparecen unas pequeñas aberturas conocidas con el nombre de oídos o efes y en forma de C puestas una enfrente de otra y en sentido inverso. También aparecen unos cortes laterales curvados para facilitar el movimiento del arco. Estos cortes llegaron a ser en algunos casos tan exageradamente pronunciados que la caja armónica en su parte central quedaba reducida a la mínima expresión.

La viola que actualmente conocemos nace entre los siglos XVI y XVII. Su tamaño es algo mayor que el violín. Sirve de puente sonoro entre éste y el violonchelo, lo mismo en el cuarteto de cuerda que en toda formación orquestal. Su timbre es muy bello aunque con tinte dulcemente opaco. Su tesitura central es la mejor y la que conserva además su verdadero carácter. Se sostiene con el brazo izquierdo en posición horizontal, al igual que el violín y se apoya su caja armónica de la misma manera que éste, o sea debajo de la barbilla.

Violin-Viola Para designar los tamaños de las violas se utilizan las pulgadas (1 pulgada = 2,54 cm). Hay violas desde 11’ hasta 16,5’. Dependiendo de la edad y altura de la persona ejecutante se elige un tamaño u otro.

En el barroco, el violín cobró la máxima importancia. La viola le gana en calidez y resonancia, y es casi tan manejable y ágil como el violín.

El papel de la viola es fundamental en la orquesta ya que da profundidad y apoyo a la armonía, la hace rica y aterciopelada. No debemos olvidar tampoco la gran variedad de obras compuestas para la viola solista o las sonatas para viola acompañada.

La viola posee un notable poder expresivo. De acento mas bien suave, recogido y algo melancólico, se presta más a pasajes de poco movimiento que excesivamente rápidos.

 

Aquí tenéis un fragmento de sinfonía compuesta por Mozart para violín y viola. ¿Los distinguís? ¿sabéis cuál es cada uno?

 

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